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La oportunidad de intentar lo nuevo

Actualizado: 9 ene 2023


A veces sentimos la necesidad de explorar algo nuevo, aprender o pulir una habilidad que nos fluye sin esfuerzo. Sin embargo, algo nos impide atrevernos, ensayar y disfrutarlo, acá algunas reflexiones.

Intentar algo #nuevo, es difícil, el miedo a que salga mal es una de las principales razones. A veces ese #miedo nos gana y mejor no ensayamos, llega la sensación de inercia, de que es mejor no movernos, quedarnos como y donde estamos, así sintamos la necesidad de un cambio. Sucede en muchos espacios y circunstancias de la vida.


La imagen inicial, refleja una experiencia reciente, como gomosa practicante de #yoga que soy, queriendo intentar una postura exigente: paro de cabeza o shirshasana.

En esa ocasión, intenté varias veces, pero nada, la superficie inclinada no ayudó. El asunto es que vi la imagen de la caída en uno de los #intentosfallidos y me gustó. Me hizo darme cuenta que ya no me da miedo caerme, simplemente aprendí a redondear la espalda, flexibilizarme para hacer la "vuelta canela" y así evitar una caída dolorosa por andar creyéndome muy tesa en la práctica ásanas invertidas.


Pensando un poco en el tema, y yendo más allá de mis maromas, creo que además del #miedo, otro de los principales impedimentos que nos lleva a evitar intentar algo nuevo es la emoción de la vergüenza, el miedo al ridículo, a hacer "el oso" delante de otros. Alguna vez escuché que la #vergüenza es una emoción protectora. Como todas, principalmente es necesaria, vale la pena recordar que todas las #emociones son válidas, existen por una razón, sin ser malas o buenas.


En este caso yo pensaría que es importante ser conscientes, de que podemos actuar a pesar del miedo o la vergüenza. Creo que aunque vivimos en una #cultura alegre y extrovertida, muchos de nosotros, hemos sido educados para sentir vergüenza con frecuencia por ejemplo con relación al #cuerpo, además con relación a mostrar nuestras #habilidades y gustos. Pensaría que las nuevas generaciones sufren menos ese mal.


En mi casa por ejemplo, recuerdo las palabras de mi madre por mucho tiempo: "los niños no se meten en conversaciones de adultos, es parte de mala #educación". Como contaba una amiga bella en estos días, sobre lo que le decía su papá ante su afán de participar e intervenir: "pollo peletas, dónde no te llamen, no te metas". Me reí, recordando los dichos escuchados en la infancia.

Creo que en el pasado, eso influyó para un temor que encuentro muy común: hablar en público, o incluso el temor a #expresar dudas u opiniones cuando estamos en clase por ejemplo. De allí también puede venir el miedo con respecto a cultivar talentos artísticos: actividades como bailar, cantar, leer en voz alta, hacer un monólogo en público pueden ser traumáticas para muchos.


Otro aspecto relacionado con esos #temores infundidos y alimentados desde la infancia es el "que dirán". "Que dirán que yo tan yogui, o tan hippie, o tan alborotada". Es otro de los obstáculos que creo más comunes para no aventurarnos a hacer algo nuevo. Cómo si por ser #diferente, por correr el riesgo de salirnos del molde fuésemos a ser rechazados.

Ese miedo pesa demasiado, no solo entre jóvenes y adolescentes en busca de aceptación. Aprendiendo un poco sobre constelaciones sistémicas, resulta que es una necesidad primaria en nuestra supervivencia el pertenecer al #sistemafamiliar y hacer lo que sea necesario para evitar ser #excluido. Me pareció tremendo ser consciente de ese asunto.

La "empatía con el drama" del clan al que pertenecemos, es algo que hacemos a veces de forma inconsciente. Creo que en ese sentido, los seres humanos somos muy primarios. Aunque tiene sentido, querer perpetuar en las familias y otros grupos, la manera de hacer las cosas, de proceder, de vivir.

Posiblemente es que el buscador, el personaje diferente, el explorador no siempre la pasa bien, hay momentos de angustia y dificultad, tanto para  él como para el grupo, al querer hacerlo diferente, al recorrer nuevos caminos.

Una historia que viví hace poco está relacionada con ese asunto sistémico y con la #artista que llevo dentro, escondida en la coraza de ingeniera sería. Resulta que salió la oferta de un curso para cantar y construir un tambor, aprendiendo de un vocalista chévere. Me sentí emocionada de vivir esa #experiencia, pero me inventé todas las excusas posibles para "no poder" estar allí. Después de dar muchas vueltas me inscribí, tristemente, al final se canceló la actividad.


Creo que todos en algún momento de la vida hemos sentido el deseo, el llamado a emprender un nuevo proyecto, un nuevo aprendizaje, bien sea a nivel personal o laboral, sin embargo algo nos detiene, podemos sentir cierta resistencia a empezar o a seguir adelante. 

Si alguien está pasando por algo similar, lo invito a que revise su #historia, y además de su familia. Es posible que haya un momento del pasado, un evento, una #memoria escondida y posiblemente dolorosa, que incluso puede ser de alguien más del sistema familiar. Un hecho que esté influyendo en cómo vemos la #realidad, cómo tomamos los cambios y lo nuevo que queremos vivir, sin atrevernos a hacerlo posible.


Estoy convencida de que vale la "pena", en este caso es literal, vale la "vergüenza", vale el "temor", vale sentir todo esto, pero también vale dejarlo a un lado para ensayar, atreverse, intentar y experimentar. Evitando las expectativas, evitando posponer por encontrar el momento "ideal" o #perfecto. Sabiendo que nada es definitivo, podemos desistir después, si no es lo que esperábamos o sentimos que realmente no lo disfrutamos como habíamos pensado.

El asunto es que incluir un esta nueva actividad, conlleva un esfuerzo, implica dejar por un momento o un día lo que hacemos "siempre", alejarnos de las rutinas establecidas para ensayar otras diferentes. Hacer espacio para un nuevo hábito, que puede significar momentos de satisfacción y #felicidad.

Pensando en esto de intentar algo nuevo a nivel laboral, me he encontrado con personas cercanas, cansadas de su trabajo, anhelando cambiar su oficio, su labor, su #propósitodevida. Muchas de estas, son profesionales de careras como ingenierías, u otras relacionadas con las ciencias, de un tinte muy #racional, que quisieran ejercer una labor más cercana a las humanidades, menos asociadas a grandes proyectos institucionales, labores más #intuitivas, "simples" y básicas para todos como la alimentación, la cocina o de acompañamiento a otros, desde diferentes #terapias.

A muchos nos asalta el miedo a realizar este cambio "de perfil". Nos llega la inseguridad sobre si lo haremos bien, si ya hay muchos haciendo lo mismo, en fin.

Sobre esto, un mensaje chévere que leí hace poco, dice:

"Existe una potencia, una fuerza vital, una energía, una animación que se traduce en acción en tí, y como de tu persona solo hay uno en toda la historia del tiempo, esta expresión es única. Si la bloqueas no existirá a través de ningún otro medio y se perderá." Julia Cameron

Vencer el miedo es el primer paso. Atreverse, con la #tranquilidad de estar dispuestos a ser #vulnerables, a reírnos de nuestras primiparadas, a soltarnos, flexibilizarnos y caer, aceptando que es parte del proceso de #aprendizaje. Vale la pena correr ese riesgo para sentirnos más vivos, abrirnos a otros puntos de vista, otros panoramas, por muy insignificante que parezca, vale el esfuerzo, para hacer ese cambio, esa clase "para tocar violín", para cantar, bailar, alimentar el #alma, encontrar ese nuevo grupo de compañeros.

Entonces podremos aprovechar alguna ocasión para disfrutar lo aprendido, para mostrarnos si así lo sentimos y compartir con otros lo que somos, aceptando y fluyendo con nuevas habilidades, otras posibilidades de ser,darnos esa #oportunidad.


Conectar con el artista que llevamos dentro, es la mejor manera de conectar con nuestra esencia divina y sagrada

Ese es un mensaje que me ha llegado últimamente desde diferentes fuentes, en sintonía con #nuevoscaminos por emprender y un nuevo perfil en mi vida.

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